
Sin embargo, en la calle se puede encontrar líquido, en polvo, en cristales, en pastillas o cápsulas. Sus efectos dependen de la composición, de la dosis, del contexto en que se produzca la consumición y de las características fisiológicas del consumidor. A dosis pequeñas, produce efectos parecidos a los de borrachera por alcohol (pérdida de coordinación, visión borrosa, dificultades para hablar...). A dosis altas puede provocar delirios, pseudoalucinaciones... Algunas personas incluso se ven fuera de su cuerpo y piensan que o van a morir o han muerto ya.
La ketamina presenta un alto riesgo de adicción y una rápida tolerancia. Puede provocar ansiedad, paranoia, y paros respiratorio y cardíaco, incluso consumos reducidos pueden provocar sobredosis. Su combinación con alcohol u otras drogas incrementa el riesgo de sufrir depresión respiratoria, paro cardíaco...Además, la mezcla con psicoestimulantes o alucinógenospuede provocar una reacción muy peligrosa. A largo plazo produce alteraciones en la memoria y en la concentración, así como deterioro de las habilidades del individuo.
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