En 1993, la Armada colombiana halló por primera vez, un semisumegible de siete metros de largo, realizado con fibra de vidrio y con una capacidad para transportar una tonelada de cocaína. Podía sumergirse a tres metros de profundidad, dejando fuera un radar y la escotilla.
Casi 18 años después del hallazgo del primer semisumergible usado por el narcotráfico para sacar drogas, la Armada colombiana incautó, un sumergible que podía navegar a diez metros de profundidad, dejando fuera sólo 50 centímetros de un periscopio con dos cámaras con visores diurnos. Estaba listo para sacar cinco toneladas de cocaína hacia las costas de México. Esta embarcación, hallada el 15 de febrero del año pasado, es la más moderna hallada en este país, en una combinación de ingeniería naval con el ingenio artesanal, con el que desde hace años los narcos colombianos intentan burlar el control de las autoridades para sacar droga hacia el exterior.
